sábado, 22 de mayo de 2021

Desobediencia civil en tiempos de corrupción

 “Es a través de la desobediencia y la rebelión que se ha hecho el progreso.” Oscar Wilde


Como nunca antes hemos sido testigos las diversas manifestaciones que se han generado en las diferentes latitudes del planeta, y más precisamente en las sociedades democráticas es donde se aprecian momentos convulsionantes que ha dejado frenada la economía, alterado el orden civil, dispara los aumentos del covid 19 y sobre todo ha dejado lesionados y muertos por parte de manifestantes o de la fuerza pública.  Países de Europa y Latinoamérica son los principales focos de desobediencia civil que han comenzado luchas activas desde el año 2019 y que por causa de la pandemia producida en el 2020 han dejado encerrada en casa las voces protestantes que exigen el cambio. 

Y es que es precisamente el cambio es una categoría a tener en cuenta para comprender porque cientos de miles salen a las calles a denunciar las inconformidades hacia los gobiernos de turno, que con reformas injustas, abuso de poder y una mezcla de corrupción con maldad han llenado de cólera la paciencia de los ciudadanos que no aguantan más. Podemos observar ejemplos muy visibles que acontecieron detonantes de iracundia durante el año 2018 y 2019 en Chile, Colombia y Ecuador donde las calles se transformaron en estruendosos campos de batalla en donde los palos y las piedras enfrentaban la dotación de los escuadrones del orden así como también las inescrupulosas armas de fuego que arrebatan la vida en un abrir y cerrar de ojos, lamentable estos casos calcinan la moral como el ánimo, produciendo más rabia en los ciudadanos. Estos casos son los que se denuncian en el país cafetero de la Republica de Colombia durante el 28 de abril del 2021, un presente año en donde el gobierno del presidente Iván Duque se ha visto en serios problemas de gobernabilidad, pues el estallido social provocado por un cúmulo de factores causo su máxima explosión en el pueblo: corrupción, la primera materia a tratar en un país saqueado por los diferentes gobiernos y las élites; tres reformas en tres años consecutivos siendo la última la condena a la clase baja y media; los peajes terrestres más caros del mundo; el abandono del campesino, la muerte a líderes sociales que son la voz de los desamparados, los silencian; un narcotráfico que se acuesta con políticos, instituciones y demás entes que quizás aún desconocemos; niños hambrientos que mueren sin probar un último bocado; maltrato al campesino que cultiva el alimento entre otros aspectos que son incontables. Esa es la patria de Colombia, desangrándose a cada minuto mientras los pobres resisten, mientras los jóvenes luchan por un país que sienten perdido, sin futuro pero con la profunda esperanza de recuperarlo. Ante todo estos hechos mencionados ¿No merece los colombianos una desobediencia civil en tiempos de corrupción?

Antes que nada, es necesario conocer que es la desobediencia civil, de donde proviene este concepto para de esa manera justificar lo que pasa en Colombia, así como en los demás pueblos olvidados por sus gobiernos que hacen inútil el papel del Estado. La historia ha mostrado diferentes sujetos históricos que han levantado la voz a sus gobiernos para exigir derechos fundamentales o posturas que van en contra de los ideales políticos establecidos. Si se puede considerar la genealogía de este concepto que hoy se estudia, se podría nombrar que el padre del mismo fue Henry David Thoreau quien en 1846 tuvo una rotunda posición para no pagar el impuesto a su país Estados Unidos, quien recaudaba presupuesto para la guerra con el patrocinio de la esclavitud como la muerte, un aspecto en el cual Thoreau no se sentía identificado y sin el mayor ánimo a participar. Según lo comenta Marcone (2009) el pensador revolucionario de la laguna de Walden fue a prisión por unos días tras la negación y desobediencia, esto lo llevó a publicar en 1849 (tres años mas tarde a su arresto) Resistencia al gobierno civil que 10 años más adelante se daría a conocer como Desobediencia civil en donde fundamenta las bases para esta práctica en tiempos en que los gobiernos o las instituciones cometan abusos o negligencias hacia su pueblo y que atentan contra la moralidad de los mismos. 

Sin duda alguna, Henry David fue un vanguardista que entendía que el Estado está para proteger a los ciudadanos así como mantener la promesa de velar por los derechos de estos, cuando este padre protector falla, los ciudadanos no tiene otra solución, queda el recurso de la revelación ante la injusticia o inoperancia pero sin utilizar la violencia, la agresión; esta es la base de una propuesta que hasta el día de hoy se garantiza en el marco de las sociedades democráticas y continuando con Marcone que explica que "la desobediencia civil constituye un resorte fundamental del dispositivo simbólico de los estados democráticos de derecho. La desobediencia civil activa dos de los principios legitimadores del orden democrático: la soberanía popular y el reconocimiento mutuo del derecho a tener derechos" (pág. 39) en donde son muchos los gremios o grupos  como de artistas. académicos, maestros, políticos, entre otros que optan por este pensamiento en tiempos de crisis. Pero ahora es menester preguntarse ¿Qué impacto tuvo en la historia la desobediencia de Thoreau? Bueno, la respuesta sería que no solo dejó un impacto sino que también generó uno de los ecos más grandes que ayudarían a inspirar a diversos pacifistas que deseaban un cambio para sus sociedades invadidas por economías invasoras que oprimían la cultura, la dignidad, la libertad y la vida; aquí es donde se puede mencionar el importante valor de Gandhi quien en los años 20 del siglo pasado comentaba que: La opresión en la India es posible solo porque existe gente que obedece y colabora; la mayoría de las personas no comprenden que todos los ciudadanos, de manera silenciosa pero cierta, sostienen al gobierno que ejerce el poder de un modo que ellos desconocen. (Gandhi, 1920/ 2004, p. 242) 




Con Mahatma Gandhi comenzará una ola ético política de impacto en la India colonizada por los británicos, la No violencia sería el arma más esencial que dispararía las balas del diálogo para lograr los propósitos que apaciguarían las injusticias. La máxima histórica "podrán golpearme, romperme los huesos, matarme, tendrán mi cadáver, pero no mi obediencia"  será unas de las exclamaciones que más a retumbado cuando se trata de rehusarse a la obediencia cuando hay injusticias, cuando ni siquiera el miedo puede penetrar en la mente y la motivación para hacerse escuchar. Las bases de esta propuesta política inspirada en los fundamentos de Thoreau se explica desde dos posturas del líder político de la India, que para nuestra cultura puede ser difícil de aplicar por el rigor ancestral que precedía la cosmología del Indo. Se encuentra así el termino de  Ballesteros (2012) Ahimsa que tiene su significado etimológico de no herir, destruir, dañar o matar y propiamente enlazado con la política activa. Y por otro lado, se comenta otra postura como la Satyagraha que es la persistencia a la verdad de los hechos desde el marco ético. Así que los principios de no violencia aplicados por este aventurero de la paz se explican desde estas dos posturas que imprimen una política de amor en momentos difíciles. 

Posteriormente el eco de Thoreau se expandirá con Martín Luther King en la defensa a los derechos civiles de la comunidad afroamericana en los años sesenta. A la vez este mismo eco toca los pensamientos de Mandela para enfrentar el Apartheid en Sudáfrica así como otros eventos importantes en Argentina y Brasil que demostraron que desobedecer ante los gobiernos es un camino para conquistar el progreso, donde la violencia no se manifieste, pero si se haga sentir el ruido de un pueblo furioso que desea ser escuchado para llegar al consenso. 

Y ahora bien, ¿Sé justifica la desobediencia por estos tiempos en Colombia? Desde un punto de vista muy personal en donde se percibe una sociedad carcomida por la desigualdad, el desempleo, las muertes y las desapariciones, el arrebato de las tierras, el quebramiento de la moralidad en todos sus aspectos; todo esto producido por cientos de años y que en cada generación se reproduce la misma cinta, un bucle infinito de las mismas familias con poder económico y político para llevar la rienda de un pueblo. Ahora, si se le agrega el narcotráfico con la cual se acobijan estas familias que se llenan los bolsillos con la droga que viaja a los continentes. Con estos argumentos resumidos  se manifiesta el detonante para que un pueblo entero se paralice, como no serlo cuando se cansó la patria de tanta opresión como abuso de sus gobernantes, es aquí cuando la desobediencia civil se manifiesta como fuerza indomable ante el asesinato de un Estado a su gente donde la colectividad representada por sectores populares, estudiantes, maestros, sectores del transporte y la salud; levantan las voces para ser escuchados sin importar las restricciones o las normas de toque de queda, el deber del pueblo que debe ser escuchado se revela sin importar las consecuencias ¿Queda otra salida? no, no le queda, quien más vendrá a salvar al pueblo si este no enfrenta a quien le perjudica, es una misión para establecer la democracia. 


Muchos países de la región latinoamericana pasan por momentos de declive democrático, donde los gobiernos tienen mano de hierro para gobernar golpeando fuerte los derechos ciudadanos generando así una incredibilidad intensa en los gobernados. El caso de Colombia es muy complejo cuando el hambre y la desigualdad tienen tapete rojo para hacer pasarela día a día, en donde la corrupción sigue entregando premios y privilegios a los padres políticos que gobiernan con fiereza. Cuando el gobierno falla y lleva por otro rumbo al Estado, según Thoreau es cuando el espíritu critico debe florecer para tomar las decisiones con valor ético para dar a entender a los gobernantes el descontento.  

Pero hay que tener cuidado, pues hay que saber establecer los límites de la desobediencia civil pues esta no puede convertirse en la justificación para el vandalismo o el terrorismo callejero que ejecutan maniobras que agobian a lo pequeños comerciantes, espacios público o privados que son parte del patrimonio. Es una lástima cuando estás practicas aparecen pues, deslegitiman la voluntad de aquellos que pacíficamente llevan sus voces a los oídos más sordos, esos que no quieren escuchar para hacer el cambio.

La paz hablada desde el arte, la música, el teatro entre otras expresiones que se dan en la protesta son el camino más bello que enuncia la búsqueda del cambio. La desobediencia aquí toma una fuerza notoria cuando los que desobedecen distinguen el bien del mal, de o ético y o no ético para que su cruzada no caiga en la intensa batalla que se da con los gobiernos que perdieron su ética. 


Por Jhairo Molina  


REFERENCIAS

Ballesteros, G (2012) No violencia y Desobediencia civil. Vol. 24. Universidad del Rosario. Desafíos: Bogotá. 

Gandhi, M. (2004). Escritos esenciales. España: Sal Terrae.

Marcone, J (2009) Las razones de la desobediencia civil en las sociedades democráticas. Vol. 5 #10 Revista Andamios. Universidad Autónoma de México: D. F


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